
Aunque se esperaba un debate más fuerte, el diputado Wilmar Barbosa Rozo ‘destapó’ esta semana en la Asamblea algunas de las verdades que en el entorno del deporte metense se manejan como versiones que nadie sostiene en público, pero que todos saben que ocurren. Por ejemplo:
* Que, aunque los defensores por conveniencia (porque ni siquiera es por convicción) del Gobierno digan lo contrario, las obras de infraestructura deportiva que tiene a cargo el Instituto de Deporte y Recreación del Meta (Idermeta) y están en ejecución, fueron mal planeadas, tienen fallas en sus diseños y llevan varios años en construcción bajo el ojo permisivo y negligente de la entidad.
* Que varias de esas obras como los coliseos de la Villa Olímpica, el estadio Bello Horizonte (incluida su pista atlética), la cancha de fútbol de La Esperanza, el parque Sikuani y el coliseo Álvaro Mesa Amaya, son proyectos con muchas dudas por las múltiples reformas en los mismos, suspensiones de obras y adiciones de dinero que las han convertido en la mejor justificación para el ‘desangre’ económico del Idermeta.
* Que el Idermeta poco a poco se ha ido convirtiendo en una pequeña agencia de contratación de obras de infraestructura, sin tener el personal y el soporte técnico idóneo y tampoco el brazo financiero para ello.
* Que el Idermeta se ha convertido en un fortín burocrático con una ‘bolsa de empleo’ operando a plenitud, pues en los últimos cuatro años los Contratos de Prestación de Servicios (CPS) abundan. En el 2021 fueron suscritas 559 CPS, en el 2022 otras 647, en el 2023 (año de elecciones) la cifra llegó a 738 y en el 2024 alcanza las 559 CPS.
* Que el Departamento, a través del Idermeta, perdió la garantía de cinco años que tenían tanto la cancha de césped natural del estadio Bello Horizonte como su cancha sintética auxiliar, debido a la falta de diligencia en los procesos administrativos a su cargo; ya que a pesar que el Instituto ya tiene esa obra como recibida, no ha liquidado el respectivo contrato.
* Asimismo, durante el debate el diputado Barbosa Rozo evidenció las dudas existentes sobre la manera cómo el Idermeta prácticamente ‘regaló’ a una Fundación todo lo que se dio de baja (estructuras metálicas, escombros, juegos infantiles, entre otros elementos) producto de la demolición de escenarios deportivos como el coliseo Álvaro Mesa Amaya, el parque Sikuani y los coliseos de la Villa Olímpica.
* La preocupación por los escenarios deportivos inconclusos que existen en Villavicencio llevó a los diputados a programar para este 5 de diciembre una visita a los mismos, con el propósito de verificar el estado de las obras y conocer desde lo técnico la situación actual de esos escenarios.
Lo cierto es que, al final del mencionado debate a la gestión del Director del Idermeta y al manejo de los recursos del deporte departamental, fue más la expectativa que los resultados que produjo.
Eso sí, quedó evidenciado una vez más, que a los dirigentes y técnicos no les interesa llegar a escenarios como la Asamblea para genera algo favorable para nuestro deporte, ni tampoco se atreven a hablar ante la opinión pública para evitar represalias hacia sus ligas y deportes. Por el contrario, prefieren que muchas cosas que ellos conocen bien y que pasan al interior del Idermeta y del deporte departamental sigan pasando ‘de agache’; y además, prefieren que la famosa frase de que “una (o unas pocas) golondrina (s) no hace verano” siga reinando.
Tal parece que, mientras no se asuman políticamente las responsabilidades tanto en el Idermeta como en el Gobierno departamental, ‘el círculo vicioso’ seguirá.